December 24th, 2008
1.- “No es oro todo lo que reluce”. Que se puede besar de mentira. Que muchas palabras bonitas están vacías. Que los smint peppermint son pistas de una infidelidad. Que la falta de comunicación es falta grave y a la calle. Que la cobardía causa más dolor que la valentía. Que se rastrean traiciones por google. Que el miedo acosa a la fantasía. Que algunas sonrisas esconden lágrimas. Que el atrevimiento es compatible con la vergüenza. Que el silencio habla a veces demasiado.
2.- “Aprende a estar sola”. Que no hace falta ser un chef para freir un huevo. Que se alcanza el armario de arriba subiendo a una silla. Que cualquier dueño puede educar a su perro. Que no es tan complicado conducir un coche. Que en tu casa eres la reina de la pista. Que todos los lados de la cama son tuyos. Que no hacen falta bufones para divertirse. Que puedes confesarte a un cuaderno por las noches. Que paseando sin compañía escuchas mejor tus pasos.
3.- “Concéntrate en tu vida”. Que es necesario entrenarse para ser sincero. Que para defender el corazón se debe ser egoísta. Que se cierran puertas para abrirse otras. Que si sabes lo que buscas todavía puedes encontrarlo. Que nadie tiene que decirte lo que tú ya sabes. Que cuando crees que se agotan las fuerzas aún queda reserva para rato. Que es posible decir que no sin sentirse culpable. Que puedes marcharte sin decir adiós. Que si no les gusta que no miren…si pueden. Que cuando algo no sirve hay que procurar que no estorbe.
4.- “Un amigo es un tesoro”. Que cuando te caes, tu amigo te levanta. Que cuando te vuelves a caer, tu amigo te vuelve a levantar. Que si lo olvidas, tu amigo te recuerda lo bello que tienes. Que si no ves más camino, tu amigo te muestra infinitos desvíos. Que si te pierdes en la oscuridad, tu amigo enciende una luz para que te encuentres. Que si no entiendes la vida, tu amigo te la explica. Que si no crees en la magia, tu amigo hechiza tu sonrisa. Que aunque nunca más imagines ser amado, tu amigo siempre lo hará.
Y tú… ¿qué has aprendido este año?
“Cada día sabemos más y entendemos menos.”
Albert Einstein
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November 21st, 2008
Por fin tengo las fuerzas para escribirte. Ya he acomodado el dolor en mis recuerdos y he calmado la intensidad del rencor. Tú comienzas a ser sólo una cicatriz que sólo en algunas noches oscuras se abre. Hace casi un año que huíste de nuestros proyectos, pero esta casa aún retenía tu ausencia cada domingo. Despertaba cada día rezando con tu regreso para acostarme cada noche abrazada a tu fantasma. Quizás las lágrimas no se extinguían porque se alimentaban con la esperanza de que tus besos volvieran para secarlas. O quizás esas lágrimas sólo pretendían rociar la frialdad de tu vergüenza y hacerte dar la vuelta. Y aunque éstas eran intensas, nunca te atreviste a atenderlas.
Aquella tarde de febrero se colapsó mi vida. Todas nuestras promesas se desvanecían con tus reproches y las mentiras empañaron las palabras del pasado. Mi cuerpo se volvió tan pequeño que quizás por eso lo olvidaste en el salón. Permanecí meses oculta bajo los escombros de mi corazón pensando que jamás conseguiría volver a respirar. Porque tú me convenciste de que nunca podría reanudar mi camino sin tí. Querías hacerme creer que te necesitaba para confiar en mí y que sin ir sujeta a tu mano no podría sostenerme en pie. Y aunque contigo fuera así, nunca te atreviste a verme renacer.
Ahora he comprendido que el eclipse que me cubría se fue contigo en la maleta. He despejado las nubes de la tormenta en la que me abandonaste. He construído mis propios sueños para no beber más de los tuyos. He interpretado mi alegría sin tu sonrisa como inspiración. He enamorado al optimismo con mi ambición por cerrar las heridas. He perdonado tu timidez por desnudar la culpabilidad que te atormentaba. Y aunque te arropabas con la invulnerabilidad, nunca te atreviste a dulcificar mi condena.
Por fin tengo las fuerzas para escribir al amor muerto. Por fin tengo las fuerzas para reconocer que no supe perder. Por fin tengo las fuerzas para aprender cómo ganar. Por fin tengo las fuerzas para volver a inventar un mundo sin tí. Por fin tengo las fuerzas para olvidarte en mis frases. Por fin tengo las fuerzas para sellar la puerta y no dejarte volver a entrar. Por fin tengo las fuerzas para decirte adiós.
Adiós, Juan.
“El caer no ha de quitar la gloria del haber subido.”
Pedro Calderón de la Barca
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November 3rd, 2008
Yo buscaba sueños donde proyectar el aturdimiento de nuestros pensamientos. Sueños donde codiciar las caricias de nuestros silencios. Sueños donde alimentar las ilusiones de nuestras promesas. Sueños donde extrañar los suspiros de nuestros cuentos.
Pero encontraba realidades que proyectaban la amargura de las derrotas. Realidades que codiciaban los colores de los besos. Realidades que alimentaban el rencor de los desengaños. Realidades que extrañaban la ingenuidad de los flechazos.
Yo buscaba sueños donde hilar los revoloteos de nuestras mariposas. Sueños donde componer la impaciencia de nuestras poesías. Sueños donde retratar la belleza de nuestras esperanzas. Sueños donde anhelar los orgamos de nuestros delirios.
Pero encontraba realidades que hilaban las telarañas de la rabia. Realidades que componían las trampas de la sinceridad. Realidades que retrataban la niebla del desamor. Realidades que anhelaban las acrobacias del corazón.
Yo no te encontraba en las realidades donde no podía soñarte, pero te busqué en los sueños donde yo podía encontrarte. Ahora que estás aquí, soñaré tenerte y buscaré no perderte. Bienvenido de nuevo, amor.
“Ni una inteligencia sublime, ni una gran imaginación, ni las dos cosas juntas forman el genio. Amor, amor, eso es el alma del genio.”
Wolfgang Amadeus Mozart
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September 21st, 2008
Puede que en mi vida haya atravesado demasiados caminos abandonados.
O quizás he atravesado muchos cruces sin mirar hacia los lados.
Puede que en mi vida haya robado demasiados pétalos a las flores.
O quizás he robado al arco iris muchos de sus colores.
Aún tengo pendiente aprender las diferentes morfologías de los corazones.
O quizás he aprendido demasiado las diferentes rarezas de las pasiones.
Aún tengo pendiente aprender mis propias limitaciones.
O quizás he aprendido demasiado la osadía de mis pretensiones.
Puede que en mi vida ya no invente más pinceles con los que dibujar utopías.
O quizás invente demasiados lienzos rotos donde ilustrar cobardías.
Puede que en mi vida ya no encuentre más espejismos que proyectar.
O quizás encuentre demasiadas estrellas para contar.
Aún tengo pendiente completar el diccionario de la emoción.
O quizás he completado demasiado los cuadernos de la decepción.
Aún tengo pendiente completar el traje de la confianza.
O quizás he completado demasiado los disfraces de la venganza.
Puede que en mi vida aún tenga pendiente vivir.
O quizás haya vivido demasiado la vida.
Puede que en mi vida aún tenga pendiente morir.
O quizás haya muerto demasiado en vida.
Quizás puede que en mi vida sólo deba seguir estando aquí.
“Un hombre puede ser destruído, pero no derrotado”.
El Viejo y el Mar
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September 21st, 2008
Con 21 añitos nos fuimos las temerarias chicas de Donosti a Noja, en Cantabria, de camping. Todos los veranos elegíamos un sitio con marcha para independizarnos de nuestros papeles de hijas modelo. En esta ocasión, nos fuimos cerca de los chicos, que se quedaban en Laredo surfeando. Pero nosotras pretendíamos conocer caras nuevas. Y las conocimos a fondo…¡hasta su ropa interior! Lo explicaré mejor, porque suena a manada de lobas y, sin embargo, fuimos demasiado inocentes en la experiencia.
Vimos anunciada en una discoteca la tradicional fiesta de la espuma veraniega. Nos convencimos de que iba a ser una noche diferente y nos apuntamos. Nos enfundamos una camiseta blanca y unos shorts para ir cómodas, y nos fuimos para allá al caer la noche. Pagamos la entrada y hacia la pista a bailar. Allí de momento, ni sombra del burbujeo esperado. Nos empezábamos a aburrir cuando, a las 00:00h empiezan los cañones a escupir espuma como locos. Meriu provoca: “Chicasssss, a los cañoooones, a los cañoooneeeees…”. Nos colocamos debajo de ellos para empaparnos completamente. El nivel de la piscina blanca comenzaba a subir. Primero hasta los pies, luego hasta las rodillas, la cintura, el cuello…y yo ya estaba con sabor a fairy en la boca. Ya no nos veíamos entre todo aquello, y yo me asusté pues ya no podía casi ni respirar. Pensaba que me iba a ahogar y caer muerta en medio de la pista sin que nadie me viera y me rescatara. Así que, a ciegas, decidí emprender la histérica escapada de allí. Iba empujando cuerpos y más cuerpos, buscando una salida…hasta que la encontré. Casualmente, mi amiga Leyre había sentido el mismo agobio y se le había ocurrido la misma idea. Me la encontré empujando una columna intentado salir hacia fuera. Le quité la espuma de los ojos para que comprendiera que eso no tenía sentido. Juntas nos fuimos a tomar el aire hasta que las demás acabaran hartas de mojarse. Oía de lejos la canción de UkaSakaUkaUkaUkaSakaUkaUka (Hooked on a feeling) cuando se nos acercaron un grupo de chicos majos. Algunas entablamos conversación rápidamente, otras algo más que eso con ellos. Nos propusieron acompañarnos al camping de vuelta. Pero hacía un frío que pelaba y nosotras estábamos empapadas. Estos caballeros nos ofrecieron su cercana casa para que la espera nos secara. Al llegar y ver la piscina, casi todas se emocionaron con la tontería y se metieron en ella de madrugada. Leyre y yo nos subimos al piso para calentarnos, aunque me temo que sucedió justo al revés y fueron ellos los que dejaron de tener frío. Leyre y yo teníamos fama de ser las más responsables y serias del grupo, pero no pensamos más allá cuando nos metimos en la bañera de la casa a lavarnos juntas…desnudas. Y en el salón contiguo, seis chavales en casi pubertad. Cuando sube el resto arriba, Mer entra en el baño y nos ve de esa guisa. Sale gritando: “¡¡¡Leyre y Laurita están en pelotas en la bañera!!!”. Craso error, mujer, pues alborotamos al personal. Al salir, los nerviosos chicos nos convencen para que nos cambiemos de ropa, y nos pongamos sus calzoncillos (limpios) y sus pantalones de deporte cortitos para volver sin humedad al camping. Pues dicho y hecho. Y de esta forma vestidas al amanecer, regresamos al lugar de partida. Antes, tuvimos que pasar por delante de una obra, donde desayunaban unos madrugadores albañiles. Comenzaron de forma envidiable el día, ya que por delante de los andamios modelaron unas estupendas chicas en paños menores masculinos. Ruborizadas llegamos a la tienda canadiense de María, lavamos los calzoncillos y los pusimos a secar en la cuerda para gritar a los cuatro vientos que las chicas de la parcela 30 habían vuelto con algo que, evidentemente, no era suyo. Vaya ideas tenemos. Los chicos nos visitaron al mediodía y los invitamos a comer por la muda prestada. Yo me prometí no acudir nunca más a una fiesta de la espuma…al menos en Noja.
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September 17th, 2008
Érase una vez un caballero tristón y apagado que portaba una armadura oxidada de añejas guerras que lo atormentaban. El caballero conoció un día de verano a una reina sonriente cuya sencillez enamoró a su complejo corazón. Imaginó una vida de día y se convenció de que ella podía despertarlo de la noche de su rutina. Provocó un acercamiento donde descubrió que el futuro no tenía por qué ser lluvioso y en soledad.
Todos los versos que siempre quiso cantar, a ella se los dedicó. Todos los sentimientos que siempre quiso recuperar, a ella se los dedicó. Todos los paisajes que siempre quiso fotografiar, a ella se los dedicó. A las mañanas desayunaba su alegría para que durante el día ningún problema consiguiera hacerle llorar. Antes de acostarse, se inspiraba con su voz para tejer las ilusiones con las que después soñaba. Con ella olvidó el insomnio y se deshizo de la amargura. Porque a ella la quería de verdad.
La reina aceptó la invitación a amar por parte del caballero. Él le hizo creer que todos los versos, todos los sentimientos y todos los paisajes que a ella le dedicaba hacían honor a su corona. A las mañanas desayunaba sus palabras para que durante el día ningún problema consiguiera hacerle dudar. Antes de acostarse, se inspiraba con sus ganas para remendar la esperanza de ser dos. Con él olvidó el letargo y se deshizo de las lágrimas. Porque a él lo quería de verdad.
Sin embargo, el caballero decidió una noche de verano que era pronto para prendarse. Que era pronto para fantasear con la suerte. Que era pronto para desvestirse de su oxidada armadura. Y así se lo hizo saber a su reina que, sorprendida con su repentino recelo a vivir, aceptó la invitación a alejarse por parte del caballero.
Quizás pasen los días, los otoños y los años para que el caballero transforme sus temores en anhelos. Quizás pasen los días, los otoños y los años para que el caballero negocie su felicidad. Pero será suficiente castigo para el caballero que pasen los días, los otoños y los años sin poder recuperar el brillo de aquella corona.
“Sólo podéis amar a otros en la medida que os amáis a vos mismo.”
El Caballero de la armadura oxidada
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July 12th, 2008
¿A qué os recuerda el nombre de Sancho? Claro…al compañero incansable de el Quijote, ¿verdad? ¡Sancho Panza! Pues a mí también. Cuando entré en la Universidad de Ingeniería Industrial en Donosti, había un chico en mi clase llamado Sancho. Y maño, para más señas. La verdad que ahora no lo entiendo, pero en su momento estaba loquita por sus huesos. Gamberro, divertido y no muy guapo…pero con ese toque de timidez que siempre me ha atraído en un tío. El problema de un chico tímido es que se encuentre con una chica tímida. Ninguno de los dos da nunca el paso necesario para que la atracción vaya a más. Y eso es lo que nos pasaba: miradas furtivas en clase de Álgebra, sonrisas embobadas en clase de Termodinámica y la necesidad de localizar nuestra posición en los pasillos a la hora de los descansos. Pero ningún acercamiento. Teníamos amigos comunes y entre ellos estaba Mikel, mi gran apoyo en ese tiempo. Cuando no había escapatoria a encontrarnos todos juntos, sólo tartamudeábamos chorradas sin sentido. Los nervios provocan que la lengua se ponga vergonzosa y a mí se me trababa con las babas que se me caían por él. Parecía que nunca iba a llegar la ocasión perfecta para hablar distendidamente con él a solas (es decir, con 2 copas de más y con mucho ruido alrededor para que no escuchara mis barbaridades)… pero llegó. Acontecimiento: Fiesta de despedida de trimestre en Diciembre. Lugar: discoteca Bataplán en la Concha. Hora: muy tarde para unos estudiantes del Opus. Ay, que Sancho se me acerca…”Hola, esto… ¿cómo te llamabas?”. Por detrás, una voz en off perteneciente a su amigo X (lo siento, chico rubio de la tuna, no me acuerdo ya de tí) que dice “Sí, sí, dile cómo te llamas, que él se ha fijado mucho en tí en clase”, y yo: “Pues me llamo Laura, jijiji… ¿y tú?”, me dice: ”Yo, Sancho”, y ahí voy yo y le suelto “Anda, jijiji, Sancho,jijiji, qué nombre más literario, jijiji…eh..”. Genial. El chaval me dedica un gesto que me transmite la impresión que le estaba causando: “Esta chica está fatal…”. En fin…aún así, no lo asusté del todo. Hubo más oportunidades, pero sin chicha ninguna de ellas. Tanta miradita y tanta sonrisa boba, junto con los botellones en San Telmo, nos condujeron al mismo lugar de veraneo: la biblioteca de la universidad en agosto. Día sí, día no acudíamos a Jarraitu, academia oficial de los cateadores de Industriales. Esta academia estaba originalmente en el paseo de la Concha, y solíamos agruparnos para ir de vuelta a la biblioteca en coches de amigos. Un día de aquellos, que prefiriría haberme quedado en la cama tapadita y protegida, me la liaron para que fueramos los dos solos en su coche. Momentos antes, saliendo de Jarraitu había yo pisado tremendo mierdón que se me quedó pegado en el zapato. No fui consciente de ello hasta que, montada en el asiento de copiloto, empezó a oler raro entre nosotros. Pero lo peor de todo, es que él lo notó. Y yo mientras buscándome la vida para ocultar el zapato bajo el otro pie intentando solucionar lo que no tenía solución: que yo tenía muy mala suerte. Yo creo que se quedó aliviado cuando me bajé del peugeot a las puertas de la biblio. A partir de entonces, nada fue lo mismo entre Sancho y yo. Él se lió con una tonta de Arquitectura, y yo empecé a poner mis ojitos en David, un grunge moderno de tercero…pero eso ya es otro capítulo.
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